Las emociones que te ayudan a alcanzar tus metas

Belkis Carrillo

Belkis Carrillo

Psicóloga, Sexóloga y Life Coach

Las emociones que te ayudan a alcanzar tus metas: cómo utilizarlas a tu favor.

Las emociones desempeñan un papel crucial en nuestra vida cotidiana y, sorprendentemente, también son fundamentales por que nos ayudan para alcanzar nuestras metas. A menudo, tendemos a pensar que el logro de objetivos se basa únicamente en la planificación y la acción, pero la verdad es que nuestras emociones tienen un impacto significativo en nuestro éxito.

Cuando nos sentimos motivados y entusiasmados por una meta, nuestra energía se dispara y estamos dispuestos a hacer todo lo necesario para alcanzarla. Por otro lado, si nos encontramos desanimados o sin motivación, es probable que abandonemos nuestros sueños antes siquiera de intentarlo.

Es importante reconocer que nuestras emociones pueden ser aliadas o enemigas en nuestro camino hacia el logro de metas. Si aprendemos a gestionarlas adecuadamente y utilizarlas a nuestro favor, podemos potenciar nuestra determinación y perseverancia.

En este blog te explicaré cómo las emociones influyen en el proceso de cumplir tus metas y cómo podemos utilizarlas como impulsores para alcanzar nuestros objetivos. 

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¿Qué relación tienen las emociones con tus metas?

Las emociones son un factor imprescindible en nuestra vida ya que reflejan lo que sucede en nuestro mundo interno. Las emociones son la respuesta ante una situación o pensamiento y de ellas depende nuestra calidad de vida.

¿Cuál es la emoción más importante?

Todos te dirían que la felicidad, esta es la emoción más buscada por la mayoría de los seres humanos por lo placentera que pueda llegar a ser y por los neurotransmisores que libera en nuestro cuerpo, sin embargo, no hay una emoción más importante que la otra, todas existen por una razón y son indispensables para la vida humana.

Las emociones se dividen en positivas y negativas, tomando como positivas las que generan sensaciones de bienestar y negativas las que incomoda sentir, por ejemplo: ira, tristeza y miedo. Sin embargo, estas fueron creadas para la supervivencia del ser humano. 

Imagina por un momento que estás a punto de meterte en una piscina llena de cocodrilos, ¿Qué pasaría si no sientes miedo? Cuando alguien te hace algo malo, es normal que sientas ira porque alguien, probablemente, fue injusto contigo y eso te permite alejarte de esas personas que hieren tus sentimientos.

Ahora bien, teniendo en cuenta el concepto principal de las emociones y luego de darte algunos ejemplos, vamos a adentrarnos al tema de las metas y la superación personal para contarte la relación que hay entre ambos conceptos.

¿Emociones negativas son malas para tus metas?

¿Emociones negativas son malas para tus metas?

Las emociones negativas generan la producción de neurotransmisores en tu cuerpo que impiden la creatividad para llevar a cabo tus proyectos, así que absolutamente son malas para tus metas. 

No vas a dejar de sentirlas, las emociones forman parte de nuestra vida y no hay forma de eliminarlas lo que puede suceder es que aprendas a gestionarlas y de esta forma sentirlas por menos tiempo utilizando la racionalidad para las situaciones que las generan.

Si tenemos baja tolerancia a la frustración, no aprendemos a controlar los impulsos, nos dejamos llevar por la tristeza, la rabia, la culpa y el malestar emocional; todo esto, nos lleva al desenfoque y el pesimismo. Sin controlar y regular las emociones no es posible mantener el equilibrio y un buen ajuste emocional y psicológico en cualquier ámbito de nuestra vida, especialmente al momento de cumplir nuestras metas.

¿Cómo las emociones ayudan e impulsan el logro de metas personales?

Es normal escuchar y leer que solo es necesario “tener fuerza de voluntad” para lograr eso que nos proponemos, sin embargo, usualmente la fuerza de voluntad no funciona. Por sí misma, la fuerza de voluntad no es garantía de que podremos conseguir nuestras metas sin abandonarlas o dejarlas a un lado por un tiempo. 

Te daré algunos ejemplos: esa dieta que empezaste y no continuaste hasta el final, las veces que te inscribiste en el gimnasio y dejaste de asistir, o esa vez que prometiste ya no comer más cierto alimento porque te hace daño, pero lo hiciste porque “es una fiesta” o “es fin de semana”.

Y esto sucede cuando necesitamos tomar una decisión entre el placer inmediato o la recompensa en el futuro, usualmente lo más fácil será escoger el placer inmediato, aunque creamos que tenemos la fuerza de voluntad para evitarlo, el cerebro está programado para obtener satisfacción con el menor esfuerzo posible.

Las emociones son parte de nuestro día a día; nuestra habilidad para manejarlas actúa como motor de impulso al momento de alcanzar metas. Las emociones y el poder usarlas a nuestro favor, podrían determinan los logros que podrá alcanzar una persona en la vida. Habilidades emocionales como el entusiasmo, el gusto por lo que se hace o el optimismo representan estímulos necesarios para el éxito. De ahí la importancia de ser inteligentes emocionalmente.

Cuando conoces tus emociones y sabes gestionarlas, tienes la capacidad de motivarte a ti mismo/a y ser perseverante con tus metas, eres capaz de respetar cada paso que te llevará a lograr tus metas, entiendes que en ocasiones es necesario pedir ayuda y tener tu equipo de fuerza de voluntad, es decir, un grupo de personas que tengan eso que deseas o estén trabajando para lograrlo, bajar de peso, aprender un nuevo idioma, a cocinar, etc., asimismo, eres capaz de bajarle el volumen a las emociones negativas para usarlas a tu favor.

Lo más importante es entender que sentir es parte del proceso, ya sean emociones positivas o negativas, es necesario no permitir que te desenfoquen e impidan lograr eso que deseas. 

El primer paso es aprender a identificar la emoción negativa y las razones por las cuales aparece, lleva un registro de emociones y aprende qué situaciones hacen que te sientas de esa forma, luego crea alternativas o actividades que te ayuden a bajarle volumen a esa emoción, haz lo necesario para impedir que la emoción tome el control de tu vida y tus acciones.

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