Cuando el amor es obsesivo, sordo y ciego.

Hablando de amor sordo y ciego, hace poco atendí a una paciente a quien su novio de algunos años, le había confesado recientemente que ya no la amaba, que incluso la atracción fisica y el deseo de compartir con ella se habían extinguido. Ella fiel representante de nuestra cultura “novelera” me decía constantemente que su novio lo que tenia era una confusión pasajera, y mientras yo le pedía que me describiera la relación actual que llevaba con su novio y cuáles eran las conductas de él, mas me convencía de que realmente este hombre había dejado de amarla y que eso estaba reflejado en lo que él decía y hacia a diario. Ahora bien ella nunca pensó ni siquiera sutilmente que realmente se tratase de desamor.

Al revisar este tipo de ceguera afectiva, vemos  que el “no ver”, “no querer saber”,  y mucho menos “no querer aceptar” los deseos y necesidades del otro, vienen casi siempre impulsados por un miedo tremendo a la soledad y una necesidad intensa de tener la razón. Estos dos componentes juntos dan como resultado un amor obsesivo, cuidado, controlado,  que hacen que la relación sea cada vez menos fresca y disfrutable.

Si los deseos, sentimientos, comentarios y  decisiones del novio de mi paciente fueron constantemente ignorados por ella, es altamente probable que esto causara el desamor y posterior alejamiento de el. Esa idea de ella de “me quiere pero está confundido” es absolutamente irracional, ya que cuando una persona está enamorada lo siente, lo demuestra y los vive a cada minuto, las palpitaciones, el sonrojarse, el vacio en el estomago, las demostraciones de afecto, son algunas de las infinitas formas en las que los enamorados se ponen en evidencia.

Así que abre los ojos, revisa tus pensamientos con claridad y observa cuan dependiente te has vuelto de tu pareja y de la necesidad de que el te ame, que aun escuchando de su boca que no te ama, tu lo pones en duda. Piensa que quizás la causa de su desamor es puro y simple “desamor” y mas nada, que dejarlo ir y darle el espacio que pide y respetar sus deseos, es un espacio también para ti para crecer, reencontrarte contigo y trabajar esos miedos, mientras evalúas que estuvo bien o mal en esa relación para no repetir esos errores en el futuro.

Un consejo final, nunca te conviertas en el terapeuta de tu pareja, analizando sus pensamientos, sentimientos y decisiones, ni muchísimo menos diciéndole que hacer. El amor debe y tiene que ser reciproco, para que ambos logren  obtener un espacio donde el bienestar sea un derecho de los dos y no un privilegio de uno solo.

 

“No es lo mismo ejercer el derecho a la reciprocidad que implorar amor. Uno nos enriquece y el otro nos avergüenza”. (W.R)

Comentarios de Facebook

Belkis Carrillo nació en Caracas, Venezuela y desde siempre sintió mucha inclinación hacia todo lo que tenía que ver con la psique y el mundo interno de las personas, le apasionaban los libros que describían el por qué actuábamos y pensábamos de cierta manera y no de otra, en la adolescencia fue asidua lectora de los clásicos de los 80¨s “tus zonas erróneas” “el cielo es el límite” “palabras de sabiduría” “el arte de amar” y otro tantos...

También te podría interesar