Mal Casadas

Mal Casada

Tómate unos minutos para pensar en qué se supone que significa estar “mal casada” o para imaginarte alguna referencia de estarlo y pregúntate ¿Me siento infeliz, estoy mal casada?

El término de “mal casada” lo usaré la generalizar a todas esas parejas que tienen relaciones disfuncionales, que no están nada felices y no saben cómo irse, también lo usaré para las que quieren revivir su relación, volverse a sentir apasionados, plenos y felices.

¿Cómo sé si estoy mal [email protected]?

El bienestar y la armonía es fundamental cuando de identificar esto se trata, ya que una pareja que está “bien casada” fluye, no tienen mayor dificultad en llegar a acuerdos, no hay competencias. Hay personas que en decisiones triviales no tienen armonía.

Otra de las señales para identificar si estás “mal casada” es que estas parejas no tienen buen sexo, o ni siquiera tienen sexo desde hace semanas, meses y hasta años y han empezado a ser como compañeros o roommates personas que simplemente comparten esa casa y ese proyecto de vida pero que no se gustan, no se emocionan o ni siquiera se excitan en la presencia del otro.

Si estás mal casado/a apenas cruzas unas pocas palabras con esa persona y comúnmente son cosas cotidianas, cosas que faltan en la casa, el pago de algún servicio, los temas personales los evaden, es como si ya no quisieran conversar con respecto a la relación que ya no existe por miedo de sufrir algún cambio. En los hombres es un poco diferente ya que ellos suelen hablar al respecto cuando están decididos a tomar alguna decisión de un gran cambio, al contrario de la mayoría de las mujeres.

El síntoma de la infidelidad es una de las cosas más comunes, sueñas, deseas conocer a personas y fantaseas enseguida y eso pasa por que estamos totalmente desconectados sentimentalmente con nuestra pareja y nos vemos en la necesidad de imaginar todo en nuestra cabeza.

La desconexión emocional es más común de lo que se cree, comienzas a afrontar una situación más tipo: a él no le importa mis problemas, no le duelen mis angustias y a mí no me alegran sus triunfos, compartimos sólo un espacio físico y hasta ahí.

También está esa situación en la cual una pareja se da cuenta que no se parecen, les cuesta mucho disfrutar de algo, que mientras tú prefieres un vino, la otra persona no lo tolera, que tú quieres bailar y hace años que ni siquiera salen a bailar, lo dices constantemente y nunca sucede. No se parecen a lo que los hace feliz, no disfrutan de las mismas cosas y aunque trate de empujar estas relaciones y hacerlas parecidas., hace falta mucha motivación y muchas ganas para encontrarse con otra persona con una circunstancia  que no me gusta.


Belkis Carrillo nació en Caracas, Venezuela y desde siempre sintió mucha inclinación hacia todo lo que tenía que ver con la psique y el mundo interno de las personas, le apasionaban los libros que describían el por qué actuábamos y pensábamos de cierta manera y no de otra, en la adolescencia fue asidua lectora de los clásicos de los 80¨s “tus zonas erróneas” “el cielo es el límite” “palabras de sabiduría” “el arte de amar” y otro tantos...

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